Divino Niño Jesús, dueño de mi corazón y mi vida. Mi tierno y adorado Niño, llego hasta ti lleno de esperanza, llego a ti suplicando tu misericordia, quiero pedirte los abundantes bienes que derramas sobre tus fieles devotos, los que tus bracitos abiertos reparten con amor y generosidad.
Oh Niño amado, bendito salvador, quédate siempre conmigo para separarme del mal y hacerme semejante a ti, haciendo que crezca en sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres.
¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús, yo te amaré siempre con toda mi alma!
Divino Niño Jesús, bendícenos, Divino Niño Jesús, escúchanos, Divino Niño Jesús, ayúdanos. Niño amable de mi vida, consuelo del cristiano, la gracia que necesito tanto y que me causa desesperación y agobio, que hace que sienta intranquilidad en mi vida pongo en tus benditas manos: (pedir con fe lo que se quiere).
Divino Niño Jesús, consuélanos, Divino Niño Jesús, ayúdanos, Divino Niño Jesús, protégenos, Divino Niño Jesús defiéndenos, Divino Niño Jesús, en ti confiamos.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Amén.
