Vivir el matrimonio como Dios lo pensó

Con el corazón abierto y la ilusión de fortalecer nuestra vida matrimonial, participamos en un retiro promovido por “Proyecto Amor Conyugal”, una experiencia que terminó convirtiéndose en un verdadero regalo de Dios y nuestra Virgen María.

No hay dudas, el Sacramento del Matrimonio, posee una grandeza extraordinaria: en él, los esposos participamos del amor mismo de Cristo.

Quienes vivimos este retiro tuvimos la oportunidad de detenernos en medio de las exigencias de este mundo y con absoluta libertad y entrega, buscamos a Dios y a la Virgen María, para reencontrarnos con nuestro cónyuge desde una mirada renovada, llena de esperanza y fe.

Todos los que hemos recibido el tesoro del Sacramento del Matrimonio, estamos llamados a vivir una relación basada en el amor, el respeto y la donación recíproca, tal como lo anunciaba San Juan Pablo II.

El amor conyugal se sostiene en la gracia de Dios y en una construcción constante. No en soluciones rápidas frente a las adversidades. Un matrimonio no puede limitarse a corregir grietas; necesita fortalecer la raíz del amor. El verdadero cambio no pone parches: transforma y construye. Porque construir requiere más esfuerzo que remendar.

Por eso los esposos deben vivir un amor que no solo busque una felicidad temporal, sino que procure la santificación del otro.

Nos encantó esta experiencia porque nos recordó que el matrimonio alcanza su verdadera grandeza, cuando refleja el amor redentor de Cristo. El amor de Nuestro Señor es un amor fiel, sacrificado, misericordioso y eterno. Así tiene que ser el amor entre los cónyuges.

Estamos seguros que quienes vivimos esta experiencia, regresamos a nuestros hogares con el compromiso de cuidar nuestras alianzas, fortalecer la oración conyugal y vivir el amor de esposos como un camino de santidad.

Ha sido una “Renovación Conyugal”, que dejó huellas profundas en todos los matrimonios que dijimos ‘SI’ a este llamado de la Virgen María.

Fue un gran regalo para descubrir nuevos caminos que nos permitan vivir un anticipo del Reino de Dios en este complicado mundo.

Todos los matrimonios que forman parte de “Proyecto Amor Conyugal” en Indiana, nos regalaron una experiencia profundamente espiritual, mostrándonos cómo el matrimonio puede construirse según el plan de Dios: un camino de amor, entrega, crecimiento y plenitud.

Cada uno de los matrimonios promotores de este retiro, incluyendo a ‘Alejandro y Mamen’ que viajaron desde España, dejaron una huella en los participantes por su cercanía, testimonios, alegrías y entrega generosa.

Agradecidos por la riqueza espiritual y humana que “Proyecto Amor Conyugal” nos ha regalado.

Esta experiencia nos lleva a decir que somos un matrimonio profundamente amado por Dios y por la Virgen María.

Lorena y José Javier.