‘Sanar para amar’: La conferencia de Evan Lemoine

Asistimos a una conferencia basada en la “Teología del Cuerpo” de San Juan Pablo II, que organizó la Arquidiócesis de Indianápolis con el escritor y conferencista, Evan Lemoine, quien lleva años recorriendo el mundo con sus charlas sobre la Teología del Cuerpo, y además es el director del Instituto ‘Amar al Máximo’, el cual promueve un mensaje constructivo sobre la sexualidad en jovenes y matrimonios.

Uno de los puntos más conmovedores fue el mensaje de sanación. En un mundo que constantemente hiere por la cultura del descarte, la cual fue ampliamente señalada por el Papa Francisco, se hace indispensable que las personas, en este caso, los matrimonios estén atentos a no dejar lugar al rencor.

Por el contrario, es entender que el perdón siempre debe estar fundamentado en la imitación de Cristo. La vida pública de nuestro Señor fue un misterio de sanación y esperanza.

Nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestra historia personal pueden ser redimidas por el amor auténtico. El amor que no exige primero ser perfecto, sino que abraza y transforma desde la herida misma.

El mensaje fue claro: Si quieres amar de verdad, tienes que dejar que Dios sane tus heridas. Dejarse que Él las toque, las redima y desde allí comenzar un camino nuevo.

Lemoine hizo énfasis en la vocación que tenemos los matrimonios de entregarnos totalmente. No se trata simplemente de vivir juntos, sino de donarse mutuamente, en cuerpo y alma, como reflejo del amor trinitario.

En este contexto, la unión con la pareja no es una simple experiencia emocional o física, sino una participación en el misterio divino: una entrega profunda que revela el sentido del amor cristiano.

En tiempos donde los ataques al matrimonio son sutiles y constantes: La infidelidad, la banalización del compromiso, la idolatría del placer momentáneo, la homosexualidad, la falta de comunicación profunda entre las parejas, este tesoro que nos dejó San Juan Pablo II se vuelve urgente.

Cuidar el matrimonio es hoy un acto contracultural. Es resistir con firmeza y a la misma vez con ternura. Es decirle a tu pareja: Estoy aquí para ti todos los días pase lo que pase. Es buscar que tu matrimonio sea el reflejo de Dios el cual ama sin límites.

La conferencia ratificó que amar no es una emoción pasajera, sino una decisión diaria. Y que el matrimonio, lejos de ser una carga, es un camino hacia la santidad cuando se vive como Dios nos ha enseñado: con libertad, fidelidad y apertura a la vida.

El mundo muchas veces confunde el amor con egoísmo disfrazado, la ‘Teología del Cuerpo’ es una luz clara. Amar como Dios ama: esa es la misión más bella, y también la más desafiante. Pero vale la pena cada paso del camino.

Nos encantó la defensa de Evan sobre el amor frente al individualismo y el placer instantáneo que se propone en estos tiempos.

La sexualidad no es algo secundario. Más bien está muy enlazada con la vocación al amor. Estamos llamados a vivir una vida sexual y espiritual con virtud positiva.

Cuando las personas siguen el plan de Dios para la sexualidad, son más felices y como resultado prosperan y vencen las adversidades diarias.

Lorena Criollo y José Carroz
Caminando como Discípulos Misioneros Digitales